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Historia
La más antigua presencia humana que se detectó
en su territorio, son grupos neolitizados, que han dejado su huella en la
arquitectura megalítica, de la que procede la piedra dolménica de la Tumba de
Castellí. Otro periodo bien representado en las tierras allandesas corresponde
a la cultura castreña, y de la que sólo el Castro de San Chuis fue excavado y
por lo hallado hasta ahora se data en la época romana. Debía estar en directa
relación con las minas de oro situadas cercanamente, metal que fue
precisamente el acicate para la ocupación romana de estos territorios. Estas
explotaciones auríferas han dejado multitud de vestigios y huellas en el
paisaje de Allande y una de estas huellas fue la cantidad de metros cúbicos de
tierra que fueron afectados y movidos.
En líneas generales podemos agrupar las minas
de esta zona en tres conjuntos: el primero, la zona del Altu´l Palu en donde
se hallan las conocidas Cova de Xan Rata, Fama la Freita y el túnel de
Montefurao. Otro conjunto estaría en el valle del río d´Or tributario del
Navia, y el último grupo estaría entorno al castro de San Lluis. Éstas últimas
explotaciones debieron empezar en el siglo I y cesar al comienzo del siglo III.
Sigue un periodo poco conocido, es posible que
por su situación haya estado bajo el control del reino suevo y luego del
visigodo. Las primeras referencias documentales son del siglo X, pero en su
mayor parte se consideran sospechosas de falsedad, pero ya en el siglo XI,
ciertas entidades eclesiásticas monásticas comenzaron a dejar sentir su
influencia económica y feudalizante en esta zona. Destaca el influjo del
monasterio de San Juan de Corias que contaba en 1.044 con una dotación de
abundantes tierras allandesas, pero habrá otros monasterios que cada vez
acapararon más tierras, destacando así, el de Santa María Celón. También el
cabildo catedralicio disponía de propiedades en la comarca durante la baja
Edad Media. No faltaron los conflictos por los diezmos del arciprestazgo de
Allande y la iglesia de Oviedo, así tenemos un ejemplo con la iglesia de San
Salvador de Oviedo entre los años 1.262 y 1.269. El Obispo Pedro otorga a los
hombres del concello de Allande dependientes de la Iglesia, todo cuanto halla
en su propiedad para que puedan "fazer poblu" imponiendo como fuero la
cantidad de 110 maravedis al año, esta decisión debía de surtir efecto pues
para 1.277 aparece Allande entre los pueblos del occidente asturiano que
establece hermandad con la villa de Avilés para prestarse ayuda en el
mantenimiento del orden en sus territorios. También debió influir en el
desarrollo el privilegio otorgado por Alfonso IX, ya que este concejo fue paso
en la peregrinación del camino de Santiago.
Durante el reinado de Fernando VI el concejo de
Allande fue moneda de cambio que utilizaba la corona para pagar sus servicios
a los leales, particularmente a la familia Quiñones. Contra estas concesiones
protestaron los vecinos y en 1.378 un representante de Allande estuvo presente
en la Junta General reunida en Oviedo para rechazar estas prerrogativas
impuestas.
Del dominio de la familia Quiñones pasó a
Rodrigo de la Rúa quien la compra por un millón de maravedíes. Rodrigo de la
Rúa fundó mayorazgo a favor de su hijo mayor Gutiérrez González de Cienfuegos
y en adelante el señorío de Allande permaneció ligado a la casa de Cienfuegos
que obtendrá en el siglo XV, el título de condes de Marcel de Peñalba. Las
prerrogativas fueron mantenidas hasta la reforma constitucional de 1.812
La presencia del concejo de Allande en la Junta
General no fue siempre continuada y su representación fue ejercida por algún
miembro de la casa Cienfuegos.
Los tiempos modernos no trajeron grandes
transformaciones ya que en el siglo XVIII continuaba siendo fundamentalmente
un concejo agrario. El escaso complemento industrial, estaba en los mazos de
hierro hidráulicos que se utilizaban para estirar el hierro, situados en Mazo
de Arriba, Mazo de Abajo, Colobredo y la Puente.
Todos ellos eran propiedad
de un viejo poder feudal: el conde de Peñalba, señor de Cienfuegos. Si hay
algo que llama la atención de la evolución histórica moderna de Allande es la
resistencia anti señorial protagonizada por sus vecinos, hay continuas quejas
y recursos contra el conde, hasta que en 1.742 el concejo de Allande será
castigado por su resistencia con el "perpetuo silencio". En 1.744 se dictan
unas ordenanzas en las que se reconoce el señorío de la casa de Cienfuegos.
El siglo XIX traerá la guerra de la
independencia que afectara al término al ser cruzado por las tropas francesas.
La Constitución de Cádiz traerá la deseada autonomía concejil para Allande
liberada de la interferencia señorial. Durante este siglo la actividad agraria
se mantiene igual y la industria del hierro se reconvertirá en tres herrerías,
que en la década de los ochenta se ven obligados a cerrar ante la competencia
de las factorías industriales con los altos hornos.
La guerra civil afecta de forma marginal al
concejo, quedando a un lado de la penetración de las columnas gallegas de los
sublevados. Si tuvo cierta incidencia posterior la actividad de las
guerrillas, sobre todo las operaciones de la partida de Serafín Fernández, más
conocido como "el Santeiro".
Los siglos XIX y XX, están marcados por su
descenso demográfico, debido a la emigración transoceánica que fue parada
momentáneamente, coincidiendo con la construcción del salto de agua de Salime,
aunque esta recuperación no duro mucho ya que el embalse cerraba sus
tradicionales canales de comunicación y convirtió todo el Valledor, en un
fondo de saco que provocó el abandono de pueblos enteros. Sus pobladores se
dirigen en su emigración hacia Europa y hacía el centro industrial de la
región.
En la actualidad, el despoblamiento ha
remitido, pero no por el mejoramiento del empleo en Allande, sino por la falta
de empleos en los centros de destino de esa emigración.
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Arte
En Allande encontramos varias muestras de la cultura megalítica, como la piedra
dolménica de Pola de Allande, túmulos como los de Fonfaraón y numerosos castros
como el de San Chuis, de donde procede la tosca cabeza de guerrero conservada en
el museo del castro de Coaña, y el del Castillo en Berducelo. Donde fue
descubierta, la única arrancada o pendiente prerromano que se conoce en
Asturias, es de oro y está compuesto por dos laminas en forma de media luna, con
filigranas y granulado que configuran cenefas.
En la arquitectura religiosa
La iglesia de Celón,
de estilo románico de principios del siglo XIII, consta de una sola nave
rectangular y ábside con bóveda, que guarda en su presbiterio unas importantes
pinturas murales de la Pasión de Cristo y Coronación de la Virgen del siglo XVI,
de un artista desconocido, al que se le denomino maestro Celón.
La iglesia de San Andrés de Pola de
Allande, a pesar de sus añadidos modernos,
es una obra de principios del siglo XVI, con muy buenos trazos arquitectónicos y
un retablo manierista que nos recuerda la escuela de Berruguete.
En su arquitectura civil destaca:
El palacio de Cienfuegos,
situado en una colina que domina la villa de Pola de Allande. Su primera
construcción fue en el siglo XIV, reedificada en el XVI por el nuevo señor de
Cienfuegos. Consta el palacio de tres torres y planta en L, con un aspecto
exterior muy sobrio por su carácter defensivo. Nuevamente reformado en el XVIII
para adaptarlo a residencia palaciega del conde de Peñalba, el aspecto de total
desornamentación sólo se atenúa en el patio rectangular y sin pórticos, en cuyos
ángulos se adosa al primer piso una galería corrida de madera, apoyada en gruesa
y tosca columna de mampostería.
Casa torre de San Emiliano,
es una torre cuadrangular de tres plantas del siglo XVI, que tiene dos cuerpos
adosados, uno al sur de dos plantas y de similar construcción y otro al oeste ya
posiblemente del siglo XVIII.
La Torre de San Martín de Valleador,
del siglo XVI es casa cuadrangular de tres pisos con el escudo de la
familia construida en sillarejo y mampostería, su simetría esta marcada en un
eje central que es la puerta con dintel y sobre ella podemos observar el escudo.
La casa-palacio de los Flórez,
hoy convertida en casa de labor, y que está dispuesta en torno a un núcleo
central torreado y realizado en mampostería con sillares enmarcando vanos, que
en la fachada principal son de rejería.
El Ayuntamiento de Pola de Allande,
obra de Regino Pérez de la Sala construido en 1907, con tipología clásica de
este tipo de edificios: pórticos con arcos, balcón destacado, escudo y reloj. En
su decoración destacan: frontones curvos y rectos, y pilastras acanaladas.
El Hórreo de Allandes
Los hórreos y paneras de este concejo tienen cubiertas de pizarra en los
tejados, salvo los del valle de Arganza, que pueden ser de teja. Las paneras
fueron sustituyendo a los hórreos a mitad del siglo XVIII, a medida que se
difunde el cultivo del maíz y se necesitan corredores más largos para secar el
maíz.
Lo que sí se destaca es el especial estilo de decoración de los hórreos en
Allande, definido por motivos geométricos inscritos en grandes círculos, (cuatro
comas dentro de un circulo). El diseño más complicado no surge hasta el siglo
XVII, en el que aparecen rostros, de rasgos estilizados con los ojos
almendrados. Su esplendor lo alcanza en el siglo XIX y va decayendo a medida que
se hacen más complejas, pues al añadirse corredores no tiene sentido tallar
motivos que van a quedar ocultos. Por contra la ornamentación del corredor se va
enriqueciendo con balaustras torneadas y tablas recortadas con cenefas de temas
vegetales o geométricas.
Las mejores muestras de esta arquitectura se dan en los pueblos de San Martín de
Beduledo, Linares, Argancinas, Puentenuva.
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Enseña heráldica
En azur, la Cruz de la victoria de oro
y piedras preciosas, con las letras griegas Alfa mayúscula y Omega
minúscula ambas de oro y colgadas de sus brazos. Bordura de ocho
menguantes de oro, con corona real abierta.
La bordura cargada de menguantes
significa, la participación de los Allandeses en la batalla del Salado
contra los musulmanes, el 30 de octubre de 1340. El menguante es el
símbolo del Isla pero con las puntas hacia abajo, es el símbolo
empleado en la heráldica de los países cristianos para simbolizar la
victoria contra el mundo musulmán.
En 1906 El alcalde de Allande, tenia
dispuesto otro escudo de armas, era un escudo partido, con las armas
del Obispado de Oviedo y las de los Cienfuegos.
Cuando el alcalde aun no se había
decidido, recibió una carta del heraldista madrileño Manuel S, Loc, en
la que le decía que el proyectado escudo era incorrecto y se ofreció a
mandarle el autentico, otorgado por el rey Alfonso XI al pueblo
allandes, por la ayuda prestada en la batalla del Salado.
Fiestas
Las ferias y fiestas más destacadas son
el Concurso y Exposición de
Ganado de San Antonio, el 13 de
junio, y las fiestas de Nuestra
Señora del Avellano, del 8 al 10
de septiembre, en la Pola. La festividad del Avellano coincide con la
recogida de las avellanas, siendo tradicional la elaboración de la
tarta de avellana.
Es muy conocida también la Romería de
Nuestra Señora de Bedramón,
que tiene lugar el 15 de agosto en el santuario de este nombre, a casi
1000 metros de altitud. En este lugar existe una fuente a la que se
atribuyen propiedades curativas.
San Jorge, en Monón
el 20 de abril;
San Pedro en Valbona,
el 29 de junio; el Corpus
Christi, en
Villagrufe,
a finales de junio; Santa
Isabel, en Berducedo, el primer
domingo de julio; San
Cristóbal, en Campo del Río,
el 7 de julio; El Señor, en
Otero, el 7 de julio;
Santiago, en Linares,
el 27 de julio; El Salvador, en
San Salvador, el 5 de agosto;
San Lorenzo, en Villasonte,
el segundo sábado de agosto; San
Roque en Fontenta, del 16 al 18
de agosto; y San Roque de Celón, el 24 y 25 de agosto.
Otra de las tradiciones más arraigadas
es la celebración del San Martín
(11 de noviembre), en la que los
vecinos se reúnen para colaborar en la matanza del cerdo y elaboración
de embutidos y salazones.
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